Récord abismal II

William Trubridge vuelve a pulverizar su propia marca hasta en cuatro ocasiones en una semana al descender sin peso ni aletas 101 metros

LA HISTORIA DEL BUCEO Y SUBMARINISMO



Juan Ivars Perelló autor del libro Historia del Buceo (Su desarrollo en España) editado en 1988

A través de esta sección podréis disfrutar de la historia de nuestra pasión desde sus orígenes, desde los tiempos antiguos, pasando por los persas, egipcios y siguiendo poco a poco por todo el recorrido que ha traído hasta nuestros días esta pasión que nos une.
A primera vista podría parecer que el buceo comienza con el desarrollo del llamado regulador automático de demanda inventado por el comandante francés Cousteau y el ingeniero Gagnan, pero si nos basamos en las versiones de historiadores tales como: Plinio, Tucídides, Tito Livio, Herodoto, Aristóteles, Plutarco, Vegecio, etc., que aportan referencias de más de 4.500 años de antigüedad, se ve claramente que la realidad es otra muy distinta y que las motivaciones para que el hombre se sumerja en aquellos albores de la humanidad son:
     - La obtención de alimentos.
     - La pesca de esponjas, corales, madreperlas, etc...
     - El llevar a cabo hazañas bélicas.
     - La recuperación de tesoros y objetos de gran valor.
En el Museo Británico, se conservan bajorrelieves que corresponden al siglo IX A.C., mostrando a buzos ayudándose con odres llenos de aire, pudiendo considerarlos como los primeros recipientes de presión análogos a los utilizados en estos días para suministrar gases a los buzos.
El filósofo griego Aristóteles (384-322 A.C.), en su obra -Problemata-, proporciona las primeras referencias históricas sobre la campana de buceo, sin duda el elemento auxiliar que el hombre ha empleado más tiempo en su trabajo a pulmón bajo el agua, a pesar de plantearse diversos problemas. Siendo mayor el hecho de que la presión del agua comprime el aire en el interior de la campana, y reduce consecuentemente su espacio vital, a medida que aumenta la profundidad (a 10 metros de profundidad el volumen de aire de la campana es la mitad del volumen inicial, subiendo el nivel de agua, otro tanto).

Nos relata Plutarco referente a Marco Antonio y Cleopatra lo siguiente:
En cierta ocasión, dice, Antonio quiso tomar parte en un concurso de pesca que era presenciado por Cleopatra y, como no picara ningún pez en el anzuelo, mandó a sus buzos que fueran enganchando en el mismo los peces previamente preparados. Cleopatra fingió maravillarse de tanta abundancia, pero el día siguiente hizo que uno de sus buzos, anticipándose a los de Marco Antonio, enganchara el anzuelo de éste, un pez seco salado.

Existen proezas realizadas por buzos en épocas muy antiguas. La mayoría de las mismas se relacionan con la guerra Naval. Tucídides, en su relato del sitio de Siracusa, 414 años A.C., destaca la existencia de buzos que aserraban debajo del agua las estacas que defendían las entradas del puerto.
El historiador griego Herodoto, en escritos del año 460 A. de C., nos habla de un famoso buzo griego llamado Scyllis y de su hija Cyana, empleados por el rey Xerxes para la recuperación de tesoros en un buque persa hundido. Habiendo terminado su trabajo, Xerxes los retuvo, pero el griego y su hija, durante una tormenta, se lanzaron por la borda y buceando sembraron el desconcierto en la flota fondeada al cortar sus amarras e irse los buques al garete. Mientras tanto, los dos fugitivos escaparon nadando hasta Artemisus, a nueve millas de distancia, mientras la flota se estrellaba contra los arrecifes.

Aristóteles, habla ya de los buzos pescadores de esponjas, hace referencia en su -Problemata- a una campana de buceo utilizada por Alejandro el Grande, en el sitio de Tiro ocurrido en el año 332 A.C.. A esta campana se la llamo -Colinfa-.
Plinio, en el año 77, nos cuenta en su -Historia Naturalis- la existencia de buzos militares. Por primera vez se cita el uso de tubos para respirar, uno de cuyos extremos permanecía en superficie por medio de un flotador y el otro se colocaba en la boca.

Las primeras noticias que se tiene en España del empleo de buceadores de combate datan del 125 A.C., y según el escritor Polibio, que asistió con Escipión a la caída de Cartago y Numancia, relata cómo se utilizaron en la toma de Cartagonova combatientes especialmente entrenados en la natación y el buceo.
Si nos remontamos a los orígenes de la Armada en España, parece evidente que su primera organización data del siglo XIII cuando la Fuerza Naval del Rey Fernando III, al mando del primer Almirante de Castilla D. Ramón Bonifaz, consiguió vencer al Rey moro Axafat y la rendición de Sevilla el 23 de noviembre de 1.248.
Con esta gesta el Rey encargó al Almirante Bonifaz la formación, organización y la redacción de las primeras ordenanzas realmente Castrenses de la Armada, toda vez que lo hasta entonces legislado se refería exclusivamente a las naves del comercio.

A partir de este momento, se produce un significado incremento del potencial Naval. En el siglo XIV, y debido a la necesidad de reparar las averías producidas por varadas, vías de agua, reparación de anclas, etc., se dota a los navíos españoles de buceadores a pulmón.


Grabado sirio que muestra las denominadas máquinas de guerra siria. Eran botas llenas de aire, que utilizaban para poder respirar bajo el agua y desplazarse bajo el agua de forma oculta hasta las naves enemigas





La nave Victoria, de la expedición de Magallanes, fue la única que finalizó la primera vuelta al mundo, perdidas las demás por diferentes causas, llegando a España el 3 de septiembre de 1522.
Durante la increíble hazaña, la nave se encontró con dificultades que impedían navegar debido a graves vías de agua, haciéndole recalar en la isla de Tadore, en las Molucas. En su diario de a bordo se consignó lo siguiente, con relación al método empleado para la localización de las citadas vías de agua:
El Rey de Tadore acudió donde estaba la nave y ante él cinco buceadores intentaron en vano encontrar la vía de agua. Entonces envió a buscar al otro lado de la isla a tres hombres más expertos aún. El día siguiente se sumergieron, y mientras buceaban dejaban que sus caballeras flotaran para, arrastradas por las filtraciones del casco, señalaran el orificio de las vías de agua en los carcomidos cascos de madera. Así pudieron ser localizada y reparadas, y el buque se hizo a la mar cuidadosamente carenado.
Durante los siglos XV y XVI se crea la Flota de corso y buceo para recuperar los galeones y cargamentos que habían naufragado en las Bahamas y golfo de México.
Entre los siglos XVI y XVII comienzan a aparecer diversos ingenios, que permiten al hombre permanecer debajo del agua durante cortos intervalos de tiempo. Cabe destacar como los más importantes:


Campana de Toledo, 1538

Con la que se hizo una demostración en aguas del Tajo en presencia del Emperador Carlos V y más de diez mil espectadores. Fue más bien un número circense en que lo -más difícil todavía- era que los ocupantes de la campana se sumergían con una vela encendida y después de cierto tiempo en inmersión salían con la vela encendida.


Campana de Bono, con la que en 1582

Se efectuaron inmersiones en aguas de Lisboa ante delegados de Felipe II, recuperándose el ancla perdida por un navío.


Trazas e Ingenios de Jerónimo de Ayanz 1597-1603

Verdadero precursor del buceo, que ya en 1603 ideó entre otros un tubo respirador y una barca submarina cerrada y bien calafateada, propulsada por remos.


Equipo de Diego de Ufano 1613

Capitán de Artillería español, inventó una especie de equipo para recuperar los cañones y barcos hundidos del fondo del mar.


Diseños de Pedro de Leresma 1623

Inventos para salvamento de buques y buceo reseñados en un manuscrito inédito existente en el Museo Naval.



Ingenio de Francisco Nuñez Melian 1626

Utilizado en la extracción del cargamento de oro y plata que llevaba el Galeón -Santa Margarita- hundido junto con el -Nuestra Sra. de Atocha- en 1622 en la península de Florida.


Campana de Cadaqués 1677

Utilizada en la extracción de los tesoros hundidos de cabo Creus. Los ocupantes de la campana, al finalizar la jornada de trabajo lo que recibían como salario, era las monedas que eran capaces de coger con la boca y las manos una sola vez.


Campana del inglés Edmund Halley 1656-1742

El primer éxito técnico importante en la campana, fue logrado por el físico y astrónomo Sir Edmund Halley, quién observó el problema del agotamiento de oxígeno e ideó un sistema para enviar hacia abajo aire fresco en barriles.

La comunicación entre el barril y la campana se hacía a través de -una manguera de cuero bien empapada en cera y aceite-. La campana estaba provista, además, de una pequeña válvula que permitía la salida del aire expirado cuando penetraba el fresco.
 En 1690, Halley y cuatro compañeros utilizaron el aparato para establecer el récord de profundidad, permaneciendo sumergidos durante hora y media a 18 metros de profundidad. Complacido con su descubrimiento, Halley se deleitaba refiriendo como había permanecido sentado, completamente vestido y seco en el fondo del mar y para demostrar lo perfecto de su sistema de provisión de aire, desperdiciaba algunas veces el oxígeno encendiendo bujías en la campana.
En 1775, Spalding, de Edimburgo, perfeccionó el aparato de Halley añadiendo a la parte superior de la campana una cámara provista de grifos que podía llenarse de agua para la inmersión, mientras que para emerger, el agua era expulsada. Nos hallamos ante un principio del lastre de agua que utilizan los submarinos actuales.
En 1788 John Smeaton, construyó una campana a la cual se le suministraba mediante una manguera, aire de una bomba instalada en superficie. Esto representó una auténtica revolución técnica, produciendo la invención de muchos equipos de  buceo
.
El primer equipo de Buceadores de Combate Españoles, constituido como tal, actuó, en 1782 minando el estrecho de Gibraltar a nado y al mando del general Grillón.

Las Reales Ordenanzas de Carlos III dan realce a la figura del buzo embarcado, citando textualmente:

Durante el zafarrancho de combate, el buzo permanecerá en la enfermería o se ocupará en el paso de cartuchos de despensa a boca de escotilla, preservando así su persona, mientras no sea necesario emplearlo en función importante de su ejercicio.


Por Real Decreto de 20 de febrero de 1787 se crean las primeras Escuelas de Buceo en cada Departamento Naval. Estas Escuelas de Buceo son las más antiguas del mundo.

En enero de 1791 Pedro Amable Burlet construye en Cartagena una maquina hidráulica para el buceo, útil para profundidades pequeñas. Con posterioridad, el buzo mayor de la Armada Sánchez de la Campana construye en Cádiz la campana de su nombre.
En 1816, emigró a Inglaterra Augusto Siebe, joven alemán especializado en armamentos y herramientas, inventando tres años más tarde el primer casco abierto de buceo, basado en el mismo principio de la campana, teniendo el inconveniente que si el buzo se inclinaba demasiado durante su trabajo, se llenaba de agua.
En 1837, Siebe patentó su escafandra estanca, versión mejorada de su anterior invento, siendo el casco y la bomba para suministro del aire los mismos del modelo primitivo. Esta escafandra de Siebe sirvió de modelo para todas las escafandras de buzo, que todavía se utilizan en la actualidad.
 
El día 1 de julio de 1847, llega a Ferrol a bordo de la fragata mercante Jorge Juan el que puede considerarse el primer equipo de buzo para la Armada Española, modelo Siebe.
El primer regulador de aire fue inventado en 1865, por los franceses Benoit Rouquayrol, ingeniero de minas y Auguste Denayrouze, teniente de navío. El depósito del aire estaba alimentado por una bomba desde la superficie, pues la industria de la época no podía construir recipientes capaces de soportar una presión superior a 30 Kg/cm2. La Amada Española adquirió el primer equipo Rouquayrol-Denayrouze en octubre del 1866, con destino a la Fragata Tetuán.
Tanto la campana la escafandra de Siebe como el equipo de Rouquayrol-Denayrouze, eran suministrados con aire, hasta que en 1878 Henry Fleus patenta el primer equipo de buceo autónomo, que empleaba oxígeno puro como medio respiratorio. Era a circuito cerrado con saco respiratorio, botella de oxígeno cargada a 30 Kg/cm2. de presión, un cartucho que contenía el elemento purificador del anhídrido carbónico. Es el antecesor de los equipos que utilizan los buceadores de combate actuales.

Con todos estos modernos equipos de buceo es necesaria una nueva legislación, aprobándose el 20 de julio de 1904 el primer Reglamento de Buzos.
En la recién creada Escuela de Submarinos de Cartagena, y a propuesta de su director, capitán de corbeta don Mateo García de los Reyes, se crea la Escuela de Buzos, aprobada por el rey don Alfonso XIII en la ley de 24 de julio de 1922.
La misión principal de la citada escuela, era la de formar buzos para el salvamento de buques y atender las necesidades inherentes al crecimiento de las Arma submarina. En 1926, sale ya de esta escuela la primera promoción de buzos que manejan el moderno equipo clásico de buzo -Siebe-Gorman-.
La primera cámara de descompresión que hubo en España, se adquirió en el año 1923 para la Armada y su Escuela de Buzos. La suministró la Siebe-Gorman y se instaló en 1924 a bordo de la barcaza auxiliar de buzos de la citada escuela. Esta cámara estuvo prestando servicio a la Armada el año 1979, estando actualmente expuesta en el Museo Naval de Cartagena.
También en 1926 llega a España, las primeras tablas de descompresión inglesas, publicadas por el Dr. Haldane con la introducción de las citadas tablas y la primera cámara de descompresión importada igualmente de Inglaterra, se ponía punto y final a la aplicación de los procedimientos arcaicos utilizados para intentar mitigar los dolores y molestia producidas por los -ataques de presión-.
En 1928 se construye en Bilbao y se instala en Cartagena, en la base de submarinos, con material procedente de los sumergibles tipos , el primer tanque hidráulico para inmersiones de hasta 100 metros.

El primer equipo autónomo de oxígeno-nitrógeno y oxígeno puro se debe al Buzo Mayor de la Armada D. Pablo Rondón, denominado -Chaleco España- declarándose reglamentario en la Armada al efectuarse pruebas a 60 metros de profundidad y escapes desde submarinos posados en el fondo a 40 metros.
Durante la Guerra Civil, la participación de buceadores y de buzos se reduce al salvamento de buques hundidos por la aviación en puertos y aguas poco profundas, destacándose el salvamento y puesta a flote del destructor Císcar en el puerto de EL Musel (Gijón).
A la finalización de la contienda se crea la <>, que en una gran campaña consiguió en pocos menos de una decena de años reflotar y salvar más de 120 barcos con un tonelaje global de 180.000 Toneladas de registro bruto.
Por decreto de 12 de marzo de 1942 se reorganiza el Cuerpo de Buzos de la Armada y en 1946 se construye una nueva Escuela, en la base de Submarinos de Cartagena. La segunda guerra mundial proveyó al incentivo necesario para que se avanzase a grandes pasos en el desarrollo de los equipos autónomos de circuito cerrado.
En septiembre de 1941, buzos con equipos autónomos de la Marina Italiana, demostraron espectacularmente la importancia y valor militar potencial de dichos equipos, cuando atacaron con éxito buques Británicos en Gibraltar y Alejandría. Este ataque y otros que siguieron, contribuyeron considerablemente a despertar el interés de las Marinas de Estados Unidos y Gran Bretaña con respecto al desarrollo de estos equipos y el adiestramiento de uso de los mismos.

En 1943, Jacques Yves Cousteau, en aquellos años teniente de navío de la Armada francesa y Emile Gagnan, ingeniero de la compañía Air Liquide y experto en equipos industriales de gas, pusieron a punto, la primera válvula reductora de demanda, completamente automática. El prototipo de esta reductora, consistía en un mecanismo de baquelita diseñado para inyectar automáticamente gas natural a los motores de los automóviles.
En este equipo Cousteau, aprovecha los principios de varios elementos que habían sido utilizados ya con éxito: el regulador de presión Rouquayrol, las aletas de Corlieu y la botella de aire comprimido del Comandante Le Prieur, quien en 1925 había efectuado demostraciones de su sencillísimo equipo de inmersión que en esencia consistía en un botella cargada con aire comprimido, el cual se liberaba mediante un grifo que daba un flujo continuo de aire.
En 1951, el español Santiago Ferrán trajo a España el primer equipo autónomo francés Aqualung (pulmón-acuático). En el año 1953 se crea el prestigioso C.R.I.S., (Centro de Recuperaciones e Investigaciones Submarinas) de Barcelona, uno de los primeros Centros Europeos de Actividades Subacuáticas y Deportivas, y a partir de 1967, se encuadran dentro de las F.E.D.A.S., (Federación Española de Actividades Subacuática).
El 30 de septiembre de 1957, el español Eduardo Admetlla, con el apoyo de la Armada, consiguió en aquellos tiempos, el récord mundial de inmersión con equipo autónomo de aire comprimido, al alcanzar en aguas de Cartagena la profundidad de 100 metros.
En 1953, se crea en Illetas el primer Núcleo pionero del buceo de combate de forma organizada, Núcleo que se denominó -Grupo de Illetas-, por tener su enclave en esta isla de Mallorca siendo su organizador el Tte. I.M. Gorordo
Al crearse en Cartagena, en 1958, el CIB (Centro de Instrucción de Buceo) dependiendo del CIAF (Centro de Instrucción y Adiestramiento a Flote), el buceo en la Armada pierde su conexión con la Base de Submarinos.
A partir del 30 de Abril de 1959 en que finaliza el primer curso oficial con estos equipos, siendo el personal docente Oficiales y Suboficiales de nuestra Armada, que habían realizado diferentes cursos de buceo, en los Estados Unidos de América. Comienza así una gran labor impulsora del buceo profesional en nuestra Armada.

En 1964 es botado el Remolcador RA-6, transformándolo en Buque de Salvamento Poseidón (BS-1), dotándosele con una cámara de descompresión, equipos para buzos clásicos y de buceo autónomo.
El Capitán Gorordo se traslada a Cartagena y funda, el día 1 de Febrero de 1967, la Unidad Experimental de Buceadores de Combate (UEBC), que se convierte en Especial el 10 de Enero de 1970.
Con el auge del buceo al final de la década de los 60 las instalaciones del CIB se quedan insuficientes, trasladándose el 3 de marzo de 1970 a la Estación Naval de la Algameca (Cartagena) a un edificio nuevo, que con el transcurrir de los años se irá convirtiendo en cuatro (Edificio de mando, con Complejo Hiperbárico, Escuela de buceo; Edificio de la UIS con complejo hiperbárico hasta 300 metros; Edificio del Cuartel de Marinería y Edificio de UEBC).A este conjunto de edificios y dependencias se le denomina Centro de Buceo de  la Armada, creado por la O.M. 37/70 (D.O. núm. 11).
En la Escuela de Buceo del Centro de Buceo de la Armada, se imparten los cursos de Buceador Elemental, Buceador de Combate, Tecnología del buceo, Aptitud de Buzo, Accidentes de Buceo y Medicina Subacuática, cuya duración oscila entre dos meses y tres años. A estos cursos acuden Soldados y Marineros, Cabos, Suboficiales y Oficiales de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil, Policía Nacional y numerosos alumnos de Marinas extrajeras, que acuden por el prestigio y solera de esta Escuela. Desde su inauguración, hasta el 31 de diciembre de 1999, la Escuela de Buceo a formado unos 8.300 alumnos.
También a partir de 1970, se comienza a potenciar la investigación subacuática que, consigue en Noviembre de 1979, iniciar la carrera de empleo de He-O2 como medio respirable en una serie de inmersiones prácticas a 90 metros, con objeto de recuperar el ancla y la cadena del Transporte de Ataque -GALICIA-, utilizando el sistema ligero para gran profundidad con mezclas de He-O2 suministradas desde superficie y Campana Abierta.
Dentro de esta carrera de la investigación, en el bienio 1983-1984 se han alcanzado los 120 metros, con mezclas ternarias en simulador hiperbárico, dependiendo de la profundidad, límite todavía rentable para la utilización del hombre como buceador en la explotación de los múltiples recursos del mar, desarrollando la tecnología adecuada en beneficio de las aplicaciones militares y de las socio-económicas del país.
En el aspecto militar y en el intento de mejorar la intervención operativa del buceador en el agua, se ha iniciado desde 1982, la actual organización del Buceo en la Armada, creándose las Unidades de Buceo de las Zonas Marítimas: en las Bases Navales de la Graña (Ferrol), Puntales (Cádiz), Arsenal Militar de Cartagena y Arsenal de Las Palmas, se crea también la Unidad Especial de Desactivado de Explosivos (UEDE) y la Unidad de Buceadores de Medidas Contra Minas, publicándose el nuevo reglamento del centro de Buceo de la Armada, y el de las especialidades y aptitudes de Buceo.
Por Resolución número 56/1999, del 12 de Febrero de 1999 (DOD. Núm. 33 de 18-02-99), causa baja en la Lista Oficial de Buques de la Armada el buque de salvamento -Poseidón- (A-12) después de una dilatada y fructífera labor en salvamentos, rescates e investigaciones científicas, tomando el relevo el Buque de Buceo -Mar Rojo-. (NEPTUNO)

El Buque de Salvamento -Mar Rojo- embarca, entre otros equipos, un moderno complejo de buceo a gran profundidad con mezcla de gases para inmersiones a saturación hasta 200 metros de profundidad y un Vehículo a Control Remoto (ROV) operativo hasta 600-1000 metros de profundidad. Con esta unidad nuestra Armada se coloca a la altura de los países más avanzados en las técnicas del buceo.
LOS PRIMEROS BUCEADORES DE LA HISTORIA
[presentacion1.jpg]El hombre siempre ha soñado con descender al fondo del mar, una atracción impulsada principalmente por los deseos de explotar sus riquezas, por su afán de conquistar los fondos marinos o por la simple curiosidad de explorar.

A lo largo de la Historia el hombre ha ido descubriendo y perfeccionando, a base de coraje, determinación e ingenio, distintos artilugios que le han permitido mantenerse el mayor tiempo posible bajo el agua, convirtiendo así en realidad sus ansias de exploración.
Los hallazgos arqueológicos de los años 4.500 a 1.500 a.d.C. de ornamentos de nácar en Asia Menor y Egipto, y de joyas con incrustaciones de perlas en Babilonia y Tebas, nos indican que el hombre ya participaba en el buceo, por lo menos como una forma de recolección de objetos suntuarios para su comercio.

Los escritos de Homero (s.VIII a.d.C.) ya mencionaban que los antiguos buceadores griegos se sumergían hasta una profundidad de 30 metros, lastrados por una pesada roca, y Plinio el Viejo (s. I d.C.), en su “Historia Natural” contaba que llevaban en la boca una esponja empapada en aceite, aceite que iban soltando lentamente mientras buceaban, y que se extendía ante los ojos del buceador, modificando el índice de refracción del agua y mejorando así la visión submarina.

Pero la primera imagen de los intentos del hombre por sumergirse en el mar la encontramos en un bajorrelieve del año 880 a.d.C. en el que se aprecia al rey persa Assurbanipal II buceando y provisto de una especie de saco respirador del que sale una boquilla.
Entre otras referencias, el historiador griego Tucídides (460 a.d.C.) en su tratado “Historia de la guerra del Peloponeso” relata que en el asedio de Siracusa por los griegos, sus buceadores se sumergieron para eliminar los obstáculos submarinos del puerto, permitiendo así el paso de las naves.
ucídides también nos cuenta el aprovisionamiento de víveres por vía submarina a los espartanos, cuando se encontraban sitiados por los atenienses en la isla de Esfacteria.
 
[presentacion3.jpg]Según relatos de Quinto Cursio, Alejandro Magno (356 a.d.C.) utilizó buzos (denominados Kolymboi) en el asedio de la ciudad de Tiro (Líbano). Incluso el propio Alejandro hizo varias inmersiones en una especie de campana de cristal que se sumergía en el agua.
[presentacion4.jpg]Ya en el renacimiento, Leonardo Da Vinci diseñó el primer aparato de respiración autónomo en su “Codex Atlanticus” (1.490). Se trataba de unos bocetos donde aparecían unos guantes palmeados, unas aletas natatorias (aunque para las manos, y no para los pies) y una caperuza de cuero que cubría la cabeza y el cuello del buceador, en la que colocó, a la altura de la boca, un tubo respirador muy parecido a los actuales. Fruto del temor en aquella época a las “bestias marinas”, dotó a la caperuza de afiladas púas a su alrededor.
[presentacion5.jpg]El traje de buceo estaba hecho de cuero, y el tubo, fabricado con cañas, se conectaba a una campana que flotaba en la superficie. Da Vinci, preocupado por la contaminación por “vertidos tóxicos” al mar, incluyó una pequeña bolsa para que el submarinista pudiera…. hacer sus necesidades.

Poco a poco fueron apareciendo respuestas a la pregunta ¿Cómo permanecer más tiempo en el agua?
En 1535, Gugliemo de Loreno desarrolló la que se consideró la verdadera campana de buceo, consiguiendo completar una hora de inmersión.
[presentacion6.jpg]En 1616, Frank Kessler inventa, sobre la base de la campana de Loreno, la campana de observación, con una forma que permitía caminar por el fondo marino a la vez que lo exploraba.

En 1677 se utilizaba la “Campana de Cadaqués” para recuperar oro de los barcos hundidos.
En 1680, Borelli diseñó lo que pudiera ser la antecesora de la actual escafandra. Se trataba de una enorme bolsa de cuero donde el buzo podía transportar su provisión de aire, introducida con un émbolo. La cabeza debía meterse en la bolsa, que llevaba una ventanilla, y para los pies había unas aletas en forma de garras, para adherirse al fondo del mar. Posiblemente, este aparato nunca llegó a emplearse.
[presentacion7.jpg]La construcción de campanas mejoró a fines del siglo XVII, sobre todo cuando se logró comprender que el aire de su interior debía renovarse. Este descubrimiento fue aprovechado por el famoso astrónomo inglés Edmond Halley en 1690, quien logró introducir aire desde el exterior a través de un tubo conectado a unos barriles.
En 1715, John Lethbridge construyó el primer traje de buceo cerrado. El agua entraba a partir de los 22 metros pero, a pesar de ello, fue todo un éxito.
[presentacion8.jpg]Los adelantos se suceden, en 1828 los hermanos Deane crearon un casco de buceo que se acoplaba al traje con correas. Años después, Augustus Siebe selló el casco de los hermanos Deane a un traje de goma hermético.
En 1865 se patentó un aparato para la respiración subacuática. Consistía en un tanque de acero con aire comprimido, colocado horizontalmente en la parte posterior del buzo y conectado con una válvula dispuesta a una boquilla.
[presentacion9.jpg]Los estudios e investigaciones posteriores sobre oxígeno comprimido, helio-oxígeno y descompresión, el uso común de aletas, gafas y tubos de buceo, y las pruebas practicadas por las marinas de guerra de distintos países, sobre todo Estados Unidos, hicieron que, a partir de 1930, y hasta nuestros tiempos, se avanzara definitivamente en las técnicas de buceo y en la moderna exploración submarina.
La galería de hoy está dedicada a aquellos primeros pensadores e inventores, a los que tanto debemos, auténticos pioneros de la ciencia que, gracias al desarrollo de sus primitivos artilugios, han hecho realidad el fascinante sueño del hombre de descender al fondo del mar y de poderse mover libremente en el agua.

El Obispo de Bolonia




"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión। He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir", confesaba el replicante Roy en una de las escenas más recordadas de Blade Runner.

El Obispo de Bolonia no es un personaje de ciencia ficción। Lo suyo es de verdad। Pero tiene los mismos ojos azules e infinitos que el androide que sueña con ovejas eléctricas. “Mi vida no cabe en 20 libros”, asegura José García Ladrón de Guevara, que así es como se llama, aunque no todo el mundo que lo conozca lo sepa. Fue una osadía por mi parte pretender aprehenderle en dos ratos. A un hombre sabio como la naturaleza. El primer día nos atendió a nuestro amigo Juan y a mí de noche al calor de la casa de El Añito, que debe de ser lo más parecido al camarote de un barco en tierra firme. Mientras yo cosía a preguntas al Obispo, El Añito tejía redes. Tan rápido, que la cámara de Juan no fue capaz de captarlo. Como tampoco fue fácil plasmar la imagen de El Obispo, que aparece en las fotografías desdibujado como un autorretrato de Bacon. Aunque es sencillo como un niño, la suya ha sido una de las entrevistas más difíciles que he realizado.






Difícil porque su vida y su trabajo imponen respeto। Porque toda Bolonia, la aldea gaditana del Estrecho de Gibraltar, le quiere y le admira. No se puede defraudar a un pueblo humilde y digno. Y porque, ya me lo advirtieron, en los relatos de este viejo lobo de mar la realidad y la fantasía a menudo se confunden.

Toda su biografía está vinculada al Estrecho de Gibraltar, ese accidente geográfico que separa los dos continentes con la mayor brecha de renta per capita del planeta: África y Europa. Para él no hay separación que valga. Sólo valen las leyes de los vientos y las mareas cuando el Océano Atlántico da de beber al castigado Mar Mediterráneo. Algo que probablemente nadie conozca tan bien como El Obispo: “El Estrecho a mí me ha gustado siempre. Su naturaleza es muy grande. Tiene 25 ó 30 variaciones al día”. Por saber, sabe hasta cuándo pasan las pateras. Algo que no reproduciremos aquí para que quienes se empeñan en poner puertas al campo no se enteren.

José García Ladrón de Guevara nació hace 78 años en El Cortijo de La Plata, antiguo Cuartel de Caballería perteneciente a Tarifa y fue bautizado en Zahara de Los Atunes. Su padre era de Punta Paloma y su madre de Medina Sidonia. Él lleva viviendo más de medio siglo en la que en tiempos de los romanos fuera Baelo Claudia y se presenta así: “Soy el único obispo que hay en Bolonia. Mi padre era cabestrero de los toros bravos. A mi padre ya le llamaban El Obispo porque ponía a los niños a rezar. Yo fui el primero y me llamaron igual. He sido monaguillo y me bebía el vino del cura y me llamaban rata de agua. También me han llamado viejo lobo de mar, pero yo no hago caso”. A él le gusta recordar que su abuelo, que era marinero igual que él, tenía un barco que se llamaba Joe que joe. José lo tiene claro: "Ya no quedan marineros: ahora sólo hay playeros". Palabra de El Obispo.

Como no podía ser de otro modo, también conoce El Estrecho del lado marroquí. A los 15 años se fue a vivir a Marruecos con una tía española que vivía allí. “Conozco toda la costa de Marruecos. He entendido el árabe”, asegura. Hasta tiene una cuñada “marroquina”, como dice él. Haciendo honor a su apodo, El Obispo no se ha casado nunca. “No he estado casado porque todas las mujeres que he tenido me han salido rana. He tenido lo menos 20 y ninguna buena. La pesca es lo que más me ha gustado siempre. La mar me da mucha felicidad”.

Si su vida no cabe en 20 libros, su vida laboral reventaría cualquier curriculum. Él ha tenido la suerte de no tener que acotar toda su experiencia en un trozo de papel. Es mucho más emocionante escucharle contar cómo ha salvado a hombres de morir ahogados o hacer recuento de los tesoros que se ha encontrado en sus inmersiones. “Tres veces me he visto en el agua mientras se hundía un barco. Otra vez vi un submarino perdido. Fue en frente de Atlanterra. Llevaba diamantes que habían robado los alemanes. Venía de Honduras. Un día encontré 21 mensajes en el mar. Eran de los alumnos de una escuela de Portugal”, relata orgulloso. También se ha topado con cañones de la época de Napoleón, de la Batalla de Trafalgar. Y con una boya de zinc que se conserva en el Museo de San Fernando “de la época de cuando Bolonia era Baelo Claudia. En cada lado tenía un romano”.



El Obispo ha trabajado de rana, de guía submarino, ha enseñado a bucear, ha trabajado en la marrajera -palabra que hace referencia a “marrajo”, que es como llaman en su tierra al tiburón-. “Mi profesión ha sido siempre submarinista, pero yo he sido más que nada redero. Me enseñaron dos médicos de Sevilla. Yo he sido siempre un tío muy fuerte. Con 13 años me trajeron un equipo y me empiqué, me empiqué…”, explica. Su ‘empique’ le ha llevado a matricularse como voluntario en el cuerpo de la Marina Mercante; a trabajar de buzo en la compañía de gasoil Calvo Sotelo; a embarcarse en el Ciudad de Málaga, un barco con 120 metros de eslora; a formar parte de la Escuela de buzos de Cartagena…

Tiene un barco pequeño porque “los grandes no me sirven aquí”. Se llama El Tiburón। ¿Su alter ego? El nombre tiene su historia, y recuerda a la de El Viejo y el Mar, de Hemingway: “Una vez me encontré un tiburón de unos 70 kilos. Lo subí a bordo y me mordió en la pierna. [Sus cicatrices muestran que lo que dice es verdad]. Lo vendimos por cazón”. Este Ladrón de Guevara hace gala de la picaresca de los hombres de mar. “Si encuentro un tesoro me quedo con ello”, dice riéndose. Pero, a pesar de su apellido, él no es un pirata. Aún recuerda cómo le llevaron engañado a Génova por un asunto de contrabando de tabaco y relojes. Por su conocimiento profundo del Estrecho ha tenido oportunidad de conocer a los grandes piratas del Mediterráneo, como aquel que amasó una fortuna “trayendo a Franco todo lo que necesitaba”.

Publicaciones especializadas en submarinismo como la revista Apnea oThalassa on line no dudan en asegurar que El Obispo es “el pescador submarino más conocido del Estrecho”. El programa de Televisión Española, Jara y Sedal, le ha tenido como protagonista. Campeones mundiales de pesca submarina de la talla de Massimo Scarpati y Pepe Viña le rinden pleitesía. Entre sus tarjetas de visita se cuentan las de altos mandos militares en distintos idiomas. Siendo un chiquillo, fue maestro de los integrantes del Azor, el barco de Franco, mientras hacía la mili. “La gente habla muy malamente de él. Fui con Colón de Carvajal. Lo asesinaron en Madrid”, recuerda. Hoy, el nombre de El Obispo bucea en la red de redes, en Internet, sin él saberlo. Y, por supuesto, es miembro de honor del Club de Pesca de Bolonia, El Ancón.



A lo largo de las entrevistas, -la segunda de ellas fue de día, en la propia casa de El Obispo- tuvimos el privilegio de ver retratadas en fotografías sus hazañas y de recibir algunas de las lecciones magistrales por las que los especializados en la materia le van a visitar। Supimos, por ejemplo, que con botella es capaz de sumergirse de 25 a 36 metros de profundidad. “Más allá es peligroso, porque te da ‘el síntoma’. Son mareos y ataca al corazón”. Y que a pulmón, dura minuto o minuto y medio “más me parece un terreno muy largo”. Asimismo, confirmó los peores presagios de los amantes de la naturaleza: “Los tiempos vienen ‘revolucionaos’. Está cambiando la mar y la atmósfera: ahora no encuentras pescado silvestre. Hay tres veces menos pescado que antes”. De todas las perlas que nos regaló, hay una especialmente brillante: “una vez, todos los años, aparece la ballena, con marea chica y pleno de luna”. No son pocos los cetáceos que frecuentan el Estrecho. Su avistamiento se ha convertido en un reclamo turístico más para la zona. Pero El Obispo asegura que la ballena de la que él habla no es ni el delfín, ni la orca, ni el calderón, ni siquiera el cachalote. Sólo él sabe cuál es su Moby Dick particular.

En la Bolonia gaditana todos le conocen. Todo aquel que se pasee por su playa, esa que en las noches claras permite ver las luces de Tánger, podrá encontrarse cada día con él, un señor de ojos azules que mira incansablemente el mar.

Ha sido un honor conocerte. Gracias.

Yo he buceado mucho por esa zona, a parte de tarifa, he buceado por la zona de Los Caños, Bolonia, Zahara, Barbate.... 
Ibamos en nuestra embarcacion buscando zonas con el gps y la sonda, 
y te puedo decir que hay unos fondos muy buenos. 
Concretamente en la zona de Bolonia (Punta Camarinal) desde la punta hay una zona de 12 a 18 metros de Piedras grandes que le dicen La Catedral, con muchas cuevas y mucha vida. 
Pero NUNCA NUNCA NUNCA, se te ocurra meterte alli sin consultar los coeficientes de marea, y mucho menos a nado desde la orilla, puesto que puedes pasar un mal rato para poder salir por la corriente. 
Mejor te aconsejo que bucees en tarifa con un club que disfrutaras mucho mas, y sera mas seguro.






yo buceo casi siempre en Tarifa y te dire que cuando no hace viento hay nubes cuando no esta el mar duro la mitad de las veces por los cambios de viento las aguas con poca visibilidad y otras veces todas juntas sin contar que siempre hay corriente y en determinados puntos muy fuertes Tarifa es un punto de buceo para gente con bastante soltura no obstante comparto lo que te dicen si lo vas a hacer hazlo con miguel o salvador yo particularmente iria con Miguel y ellos te controlaran tienen muy buenos quias y embarcaciones de apoyo




TARIFA ES LA LECHE.PONTE EN CONTACTO CON EL AMIGO MIGUEL DE SCORPORA Y TE ASEGURO QUE LO RECORDARAS SIEMPRE.TE LO DIGO PORQUE YO ESTOY ALLI TODOS LOS FINDES.FLIPARAS.UN SALUDO Y MUSHO TARIFAAAAAAAAAAAAAAAA. :ch)




Yo buceo mucho, muchísimo, en Tarifa y creo que lo que has tenido es mala suerte con el tiempo. A no ser que sople un Sur de campeonato la mayoría de las veces se puede bucear, y lo de la soltura, pues, que quieres qe te diga tienes inmersiones para todos los gustos, profundas, someras con corrientes (incluido "caribeñas") o en remansitos. 
Suscribo todo lo que se ha dicho con respecto a Miguel y Salvador. Ellos te podrán llevar al mejor sitio, pero un consejo: Si sopla poniente a la cala de levante de la isla del tirón!! y ya tendrás tiempo de salir con alguno de los clubs de por allí. 

Un saludo!





Curiosidades


Faluchos almadraberos en el antiguo puerto de la Isla de Tarifa. (Foto gentileza de Juan A. Patrón).





Postal mostrando la playa de la Marina con faluchos varados. (Colección de Sebastián Trujillo).

Miércoles, 22 de julio de 2009
Localizado en la costa de Cádiz el antiguo puerto de Trafalgar: a 15 metros bajo tierra y a 50 metros de profundidad en el mar

Este investigador español localizó en su día nuevas salas en las pirámides de Gizeh, no conocidas anteriormente. Los mismos métodos utilizados entonces, basados en señales de radar desde el aire, han sido la clave para encontrar el antiguo puerto de Trafalgar y numerosos restos arqueológicos.
Los restos localizados son anteriores a la etapa romana. Los expertos consultados no pueden precisar el origen exacto mientras no se investigue más en las profundidades del Estrecho, aunque se apunta que son construcciones fenicias y de épocas posteriores.
Según ha dicho a El Confidencial Digital Joaquím Casellas, “se trata de los restosarqueológicos más importantes descubiertos hasta ahora en España”. El hallazgo tiene una longitud de “2, 4 kilómetros por 2, 3”, y el puerto “se extiende por tierra 15 km. de longitud y más de 3 kilómetros de ancho”. La parte sumergida está a unos 50 metros de profundidad.
“El puerto, de color rojo, es independiente al resto en verde y su entorno está lleno de naufragios y restos arqueológicos. Posteriormente se construyó un puerto sumamente importante (de color rojo) que está ubicado encima del resto”.
Sobre el esquema del puerto, “es el mismo diseño que detectamos en las Ruinas de Ampurias”, dice Casellas, que considera lo más destacado “la construcción geométricay sus grandes dimensiones”. En cuanto a la muralla, “creemos que el mineral empleado se extrajo del pueblo de Vejer de la Frontera”.
Los restos en tierra firme del antiguo puerto de Trafalgar están a una profundidad de 15 metros –dependiendo de la zona- y la muralla cuenta con 30 metros de altura, según describe la señal de radar.
Según Casellas, las inmersiones en la zona para ampliar su investigación están prohibidas, por lo que han empleado, sobre medios aéreos, un radar capaz de registrar indicios hasta los 400 metros de profundidad, un equipo “diseñado para rastrear en grandes extensiones”.
Se trata –explica- del “mismo radar que utilizamos con Zahi Hawass para localizarnuevas salas y conductos en el interior de la pirámide de Keops con más de 390 kilómetros de canales en Egipto que circulan hasta el Golfo de Suez”.
Según Casellas, en tierra firme hasta la zona de Cádiz hay dos puertos más. 
El experto afirma que “el coste de estas expediciones es muy bajo, si tenemos en cuenta que en pocos días podemos localizar zonas muy amplias con restos de enorme valor. Esto permite a los arqueólogos una perspectiva del terreno mucho más amplia y detallada. Hemos conseguido evolucionar una técnica que permite economizar la parte más complicada y cara de la investigación arqueológica”.
Opina Casellas que hay antiguas culturas que “quizás jamás se descubran debido a los altos costes que generan la complicada estructura arqueológica actual, que al final pagamos todos. La arqueología en España podría estar en pocos años en un punto muerto, cuando tenemos un patrimonio histórico mundial que mostrar”.
En cuanto a los naufragios y la búsqueda de pecios, considera que “el efecto Odysseyha provocado una reacción en España. Aun con las nuevas leyes, no se va a conseguir ninguna mejora definitiva si no hay interés político en la arqueología”.